El Foro China/Celac sigue vivo

El Foro China/Celac sigue vivo

 

El viernes 3 de diciembre el canciller chino Wang Yi y sus colegas latinoamericanos y del Caribe definieron el Plan de Acción 2022/2024 y señalaron en una declaración su apoyo al multilateralismo, a la cooperación sin predeterminantes ideológicas y el resguardo del ciberespacio. A la vez declararon que las vacunas deben ser “bienes públicos globales”, con acceso igualitario. Un III Foro muy distinto de aquel registrado en 2018 en Chile.

 

Acaba de tener lugar el III Foro de China y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC). Poco se ha dicho por estos lados, como olvidando que el II Foro tuvo lugar, precisamente, en Santiago de Chile. Pero entre enero de 2018 y diciembre 2021 el mundo ha vivido grandes cambios: todos los efectos de la pandemia, un nuevo gobierno en Estados Unidos, tensión creciente entre ese país y China, la explosión del uso del zoom y otras plataformas digitales para la interacción entre personas más allá de cualquier frontera. El Foro anterior lo inauguró la presidenta Michelle Bachelet, colocando además el tema de “la Red Digital” como otra vía de acercamiento entre esta región y el país asiático. Y los cancilleres viajaron hasta Chile para un diálogo directo con su contraparte, el ministro Wang Yi. Todo en lógica y protocolo presencial.
Ahora fue distinto. El III Foro de este mecanismo de diálogo se realizó de manera virtual, conducido desde Beijing y México D.F. por el canciller chino y el ministro Marcelo Ebrarde, desde el país azteca. En sí mismo, el encuentro fue expresión de los cambios que vive el mundo; de una diplomacia digital en acción, la cual asume la diversidad de horarios y geografías. Entre el II Foro en nuestro país y este de ahora, el 3 de diciembre, hay una constatación: la distancia ha dejado de ser un obstáculo cuando se trata de dialogar y buscar consensos sobre intereses compartidos. En este caso entre América Latina y China.
Todo ello en un momento donde esta interacción ya no significa lo mismo que hace cuatro años atrás. La tensión de Estados Unidos con China ha ido en aumento. Y en este hemisferio va surgiendo una pregunta no menor: ¿cómo vamos a ir adelante en medio de esta pugna? Es obvio que somos de este hemisferio y hay una historia compleja, pero constante, de la relación entre latinoamericanos y Washington. Lo nuevo, con una marcha de creciente dinamismo tras el 2000, son los vínculos con China. La emergente potencia asiática, ya próxima a ser la primera economía del mundo, es un actor determinante en nuestra región, una presencia fuerte en el comercio, en las inversiones y en múltiples proyectos de gran alcance en cada uno de los países latinoamericanos. Para varios, especialmente en la América del Sur, es el primer o segundo socio comercial.
Todo eso determina que las relaciones internacionales de nuestros países tendrán que saber encontrar las fórmulas del equilibrio y la autonomía en el devenir próximo de la región. Por la vía de este Foro, China está construyendo un patrón de relaciones con una región donde los regímenes políticos son mayoritariamente otros y donde las percepciones culturales son ajenas a aquellas del consciente colectivo asiático. Xi Jinping fue muy claro: “La historia nos ha enseñado que el desarrollo pacífico, la equidad y la justicia, y la cooperación en la que todos ganan son el camino correcto para este planeta”. En síntesis, no se trata de ver si concuerdas con mi ideología para impulsar tareas en conjunto, sino veamos las urgencias y necesidades y pongámonos de acuerdo para trabajar en común para darles respuesta. La diferencia entre el planteamiento de Xi Jinping sobre América Latina y aquel de Joe Biden cuando por estos días es anfitrión de la Cumbre de las Democracias, es que el primero llama a trabajar juntos en torno de necesidades concretas sin predeterminantes políticas y el segundo llamar a asociarse en torno de principios políticos y desde ahí definir agendas comunes de acción.
México, que ya por segundo año ejerce la Presidencia Pro Tempore de CELAC, ha sido un actor determinante en mantener viva la entidad, no obstante, las fracturas que cruzan a toda la región y la proximidad del país azteca con Estados Unidos. Ha llevado adelante una agenda de temas posibles – agregada la salud como prioridad, tras el estallido de la pandemia – donde reformas en educación, cooperación en ciencia y tecnología y planes a futuro para una política común aeroespacial han sido parte de un diálogo latinoamericano en voz baja, pero vivo. Y, por cierto, es un gran paso haber logrado el 18 de septiembre volver a tener una Cumbre Presidencial de CELAC para debatir allí, cara a cara, las diferencias latentes en la región. Hacía cuatro años que ello no ocurría. Con ese avance interno la CELAC se sentó a dialogar con su contraparte china.
Con China ocurre algo que no se da en la relación de los países latinoamericanos y del Caribe con otros actores fuera de la región. Con China, no obstante tensiones y complejidades internas, llegada la hora allí están todos para la relación con esa potencia asiática. Eso no pasa igual con la Unión Europea o con Estados Unidos porque ambos ponen condiciones de participación, buscando excluir a Cuba, Venezuela o Nicaragua. China no excluye, allí está para hablar con Uruguay y Venezuela, como con Colombia o Cuba o Chile y Perú. Así ocurrió en Santiago en 2018 y ahora fue similar. En ese marco participó Chile, representado por el canciller Andrés Allamand. Sólo no estaba Brasil que ya, desde comienzos de 2020, dijo que no seguiría en la CELAC, bajo la orientación dada por Bolsonaro. Para muchos un error estratégico de Brasilia que, si Lula llega al gobierno, de seguro se corregirá.
El evento contó con mensajes en video del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, y del presidente de la República Popular China, Xi Jinping, y tuvo como objetivo delinear las prioridades de la región respecto a la cooperación internacional con China. Para ello se adoptó la Declaración de la III Reunión Ministerial del Foro Celac/China y el Plan de Acción Conjunto para la cooperación en áreas clave 2022-2024, basados en los principios de solidaridad, amistad y el desarrollo compartido. La declaración y el plan de acción conjunto se enfocan en áreas clave entre la Celac y China, tales como cooperación en agricultura, comercio e inversiones, cultura, salud y educación, entre otros.
Pero también hay conceptos que dicen mucho detrás de lo que pueden parecer frases generales. Sobre la pandemia, tras subrayar lo del trabajo de cooperación entre China y la región latinoamericana, se remarca que las vacunas deben ser “bienes públicos mundiales”, y de esta manera garantizar a los países en desarrollo “un acceso justo y equitativo, rápido, solidario y asequible a las vacunas y medicamentos para hacer frente a la COVID-19”, según resoluciones en Naciones Unidas. También la declaración señala un compromiso conjunto para buscar revivir a la Organización Mundial de Comercio, la OMC y lograr “un sistema multilateral de comercio, que sea transparente, no discriminatorio, abierto e inclusivo, y que esté basado en normas, a fin de promover el comercio mundial y el desarrollo sostenible de manera equilibrada y mutuamente beneficiosa. En consecuencia, rechazamos el unilateralismo y el proteccionismo”. Y no es menor en importancia lo que acuerdan sobre ciberseguridad, un tema ya plenamente de siglo XXI. Dicen:
“Acordamos el fortalecimiento de un diálogo para la cooperación, implementar y eventualmente desarrollar normas y reglas para el ciberespacio: abordar el uso indebido de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) para incitar y cometer actos de terrorismo; mejorar los mecanismos de asistencia legal para el ciberdelito; participar activamente en las negociaciones para elaborar una convención de la ONU sobre la lucha contra el uso de las tecnologías de la información y la comunicación con fines delictivos, y salvaguardar la paz y la seguridad en el ciberespacio. Destacamos la Iniciativa Global sobre Seguridad de Datos propuesta por China.”
Si, como ciertos analistas aseguran, será la circulación de datos y los dominios en el ciberespacio la clave de los poderes en el siglo XXI, no es menor lo que acaban de acordar los países de América Latina y el Caribe con China. Mantener la autonomía en ello no será fácil para los de éste continente y allí se requerirá aplicar, con especial énfasis, las tesis del No Alineamiento Activo.

Autor Fernando Reyes Matta. Director del Centro de Estudios sobre China. UNAB.
Edición 2021
Formato Web