Informe CELAC – China: Avances Hacia El 2021 N°6

Informe CELAC – China: Avances Hacia El 2021 N°6

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Las determinantes de la cooperación o las tareas globales conjuntas en el siglo XXI pasarán en gran medida por los campos de la ciencia y las tecnologías avanzadas. En este número del Informe CELAC-China ello se manifiesta en diferentes diálogos y circunstancias que han tenido lugar recientemente. En especial, el II Foro de Ciencia, Tecnología e Innovación CELAC-China realizado el 30 de septiembre, con la conducción del Canciller de México, Marcelo Ebrard Casaubon, y el ministro de Ciencia y Tecnología de la República Popular China, Wang Zhigang. Como era de esperar, buena parte del intercambio de información y experiencias estuvo determinado por la pandemia Covid-19, tanto en el conocimiento relativo a sus características específicas como a los avances en diversos laboratorios en la búsqueda de una vacuna. Pero también se abordaron otros ámbitos porque el horizonte de la cooperación en ciencias y desarrollos tecnológicos entre ambas partes es amplio y creciente. La realización de este II Foro había quedado establecida como meta en el punto 10 del capítulo sobre Industria, Ciencia y Tecnología del Plan de Acción aprobado en enero 2018 por el Foro CELAC-China para el periodo 2019/2021. Es importante para ambas partes haber concretado este propósito, en especial porque los desafíos emergentes en los dos últimos años llaman a incrementar las
formas de cooperación en estos campos: cuestiones como el Covid-19 o el 5G han demostrado como en los ámbitos de lo científico y tecnológico se jugarán los afanes por dar cuerpo a conceptos como aquel de “destino común de la humanidad”.

Cuando se analiza dicho Plan de Acción del Foro CELAC-China aprobado en enero 2018, se encuentran definiciones concretas de programas para trabajar en avances relativos a la cooperación en tecnologías y en ámbitos científicos. Así, en el punto 3 del capítulo sobre Política y seguridad, se señala:” impulsar el diálogo y la colaboración conjunta en ciberseguridad para avanzar en el desarrollo de un ambiente abierto, seguro y estable para las tecnologías de la información y la comunicación”. En el capítulo IV sobre cooperación en agricultura, se declara que “para el cumplimiento de este fin y elevar la capacidad de innovación tecnológica, ambas Partes acuerdan impulsar programas de investigación y capacitación agrícola agropecuaria, incrementar el intercambio recíproco para la formación de técnicos, la generación y transferencias tecnológicas, así como el fortalecimiento de las diversas áreas agroindustriales”. Y con ello se pone también el foco en el cambio climático y sus efectos, en el uso de recursos filogenéticos y todo lo pertinente a la seguridad alimentaria. Y, naturalmente, el capítulo dedicado a Industria, Ciencia y Tecnología tiene diez puntos con potencialidades muy concretas para el trabajo conjunto. En este Informe se ha puesto el acento en la cooperación técnico científica. Allí están los ejemplos de lo aeroespacial, en los satélites colocados por algunos países latinoamericanos con apoyo de China y, en especial, en la culminación del programa de satélites de observación terrestre ejecutado conjuntamente por Brasil y China. Por otra parte, hemos seguido los esfuerzos que en diversos laboratorios de la región se hacen, en conjunto con empresas chinas, en la búsqueda de una vacuna que – de ser descubierta por China – no es un tema menor para el resto de los países: fue el propio presidente Xi Jinping quien en la Asamblea Anual de la Organización Mundial de la Salud señaló que si ello ocurría, la vacuna sería de libre disposición para el resto de la humanidad.

La realidad de este 2020 está siendo marcada por corrientes muy encontradas de propósitos cuando se analiza el escenario
internacional. Desde la principal potencia mundial se levantan voces obsesivas en hablar de Guerra Fría y alentar confrontaciones de carácter ideológico. El discurso del presidente de Estados Unidos en la Asamblea General de Naciones Unidas ilustra ese propósito. Por su parte, interviniendo también en esa cita de manera virtual, el presidente de China fue categórico en decir que su país “no tiene intención de entrar en una Guerra Fría. Continuaremos reduciendo diferencias y resolviendo disputas con otros a través del diálogo. No buscaremos que nos desarrollemos solo nosotros, no participaremos en un juego de suma cero”

Los países latinoamericanos, cruzados por fracturas complejas en esta etapa de su devenir político y social, deben asumir
que el futuro les reclama fortalecer su autonomía desde la cual, junto con interactuar con el país potencia del hemisferio,
también construyan crecientes formas de cooperación con otras regiones del mundo y, específicamente, con China,
donde la palabra cooperación espera ser expandida desde múltiples prácticas positivas. México ha sido relegido para ejercer la Presidencia Pro Tempore de CELAC por un segundo año. Es una buena noticia porque ese país – en medio de un año lleno de dificultades para la interacción entre países y pueblos – ha sabido llevar adelante el diálogo entre la entidad regional y China en torno de temas útiles y concretos para ambas partes. El Canciller Ebrard y el Ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, han mostrado habilidad y voluntad política para mantener viva la interacción entre CELAC y China, sosteniendo diálogos a nivel de ministros de relaciones exteriores o del sector salud, con prontitud y eficiencia. Hay quienes quieren colocar a CELAC como una sigla más que queda en el pasado de los afanes latinoamericanos por tener una sola voz. Hay un error en ello. La entidad es una plataforma aún con mucha más vitalidad de la que sus críticos le ven. El ejemplo de lo hecho con China y lo por hacer, en la perspectiva de un III Foro CELAC-China a nivel de Cancilleres, así lo ratifica.

Autor Consejo de Relaciones Internacionales de América Latina
Edición RIAL, 2020
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